HONDURAS RESISTE Y VENCE

LIBERTAD PARA AGUSTINA

miércoles, 26 de agosto de 2009

Se creó un Observatorio Feminista en Honduras

Observatorio Feminista en Honduras
Por Sara Lovera | 25.8.2009

Se creó un Observatorio Feminista en Tegucigalpa, Honduras, para acompañar a las feministas de ese país en el marco de grandes violaciones a los derechos humanos de las mujeres desde el golpe de Estado. Desde el 28 de junio, los asesinatos de mujeres aumentaron un 60 por ciento.

A partir del lunes 17 de agosto y hasta el viernes 21, mujeres de América Latina, Canadá y Estados Unidos se han reunido en un Observatorio Feminista en Tegucigalpa, la capital hondureña, para dar acompañamiento a las Feministas en Resistencia.

Feministas en Resistencia es la denominación que aglutinó de pronto, ante la emergencia suscitada por el golpe de estado del pasado 28 de junio, a feministas de todas las tendencias, que fueron reprimidas duramente el 13 de julio, cuando defendían el programa y la integridad del Instituto de las Mujeres, instancia por la que lucharon y que se ha hecho de papel.

El Observatorio Feminista está integrado por mujeres muy destacadas en diversos campos, como la abogada Alda Facio, de Costa Rica. La misión de observación feminista viene realizando varios recorridos y conversatorios con mujeres. También incluye diálogos con las representaciones en Honduras de la Unión Europea y las Naciones Unidas, así como con autoridades del gobierno de facto y organizaciones populares, defensores de los derechos humanos, abogados contra el golpe y autoridades universitarias.

Con estas actividades se preparan las bases documentales de los efectos de la represión contra la población hondureña. Ellas se han propuesto difundir esta situación, fortalecer la solidaridad internacional e instalar un observatorio presencial y virtual sobre las violaciones cometidas contra las mujeres.

En Honduras se vive un proceso de agudización de las violaciones a los derechos humanos, contraviniendo todos los tratados, acuerdos y convenciones internacionales que en los últimos años protegen las libertades y derechos fundamentales de las mujeres.

La confluencia mesoamericana es un proceso impulsado por radio Petateras y se han sumado JASS (Asociadas por lo justo), de Estados Unidos, la Radio Internacional Feminista (FIRE por sus siglas en inglés), la iniciativa de Mujeres Nóbel (NWI), y el Consorcio por el Diálogo Parlamentario y la Equidad de México.

Según pudimos comprobar, las Feministas en Resistencia se han organizado para defender los derechos de las mujeres, en un contexto de absoluta desigualdad. No han dejado de asistir a las 53 jornadas callejeras. Sus coros hablan de “la esperanza del cambio y la transformación”.

En el frente, por Honduras

Los testimonios de violación a los derechos humanos de las mujeres en el contexto del primer golpe de estado del siglo XXI en la región, superan cualquier especulación. La narrativa femenina traspasa la idea general de la violación y el abuso sexuales: se las limita en el tránsito, se les niega el derecho a la libre expresión, se las persigue y abusa, se las amenaza con el despido, se allanan sus casas, se persigue a sus hijos e hijas y se les golpea tolete (porras) en mano.

El 14 de agosto Irma Villanueva y su familia, recibieron una golpiza y una violación sexual, fueron sodomizadas por 4 policías a las afueras del departamento de Choloma, en unos matorrales.

Igual sor Reyna del Carmen Rodríguez, de la congregación Educadoras de Notre-Dame. Ella vivió momentos de angustia, discriminación, acoso y violencia sexual porque un policía la tocó sexualmente y amenazaron con introducirle el tolete en su vagina, al mismo tiempo que se referían a ella en términos sexualmente implícitos y en lenguaje vulgar.

Según la abogada Yadira Minero Rodas, directora del Centro de Mujeres en San Pedro Sula, las 110 mil trabajadoras de las maquiladoras internacionales son amenazadas sistemáticamente con el despido si participan en la resistencia.

En Honduras, 53 días después del golpe perpetrado el 28 de junio contra el gobierno constitucional que encabeza Manuel Zelaya Rosales se mantiene un movimiento de resistencia en amplios sectores de la sociedad, que incluye a las mujeres feministas cuyo protagonismo empieza a ser fundamental.

“Las mujeres amamos la paz incluyente, la paz que toma en cuenta la diversidad de colores, de ideales, sentimientos, entre otras y no la paz de quienes están sentados(as) en las cunas de oro, pero cargados(as) de odio, perversidad y desprecio hacia las pobres y los pobres”, reza un pequeño comunicado de la Colectiva Feminista.

Fue repartido a las mujeres el 18 de agosto, cuando una multitud tomó, como todos los días, las calles de la capital hondureña ─de más de 800 mil habitantes─ donde cesó el toque de queda en virtud de la visita de altos funcionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Esta Comisión recibió cientos de denuncias de abusos en una suite del hotel Intercontinental de esta capital.

Bertha Oliva, del Comité de Familiares de Desaparecidos en Honduras, dijo a SEMlac que en los primeros 15 días después del golpe, recibió más de 950 denuncias de abuso y violación a los derechos humanos; asesinatos y detenciones extrajudiciales.

Visiblemente conmovida sostuvo que quienes tomaron el poder por la fuerza, “se ha ensañado en el cuerpo de las mujeres”. “Acabo de recibir a una maestra con la pierna rota, una incapacidad que le durará varios meses, y una indignación que supera todo lo que he visto en los últimos 25 años”, relató.

Represión a la sombra

Llegar de noche a Tegucigalpa, como lo hicimos nosotras, conmueve. La vida en la ciudad es aparentemente apacible. Las calles están semidesiertas, las luces son de paro, de falta de vida, de algo muerto, y el aire tibio pasa lentamente.

Tras cada ventana se anida el miedo. Así lo dicen, sin reparo, jóvenes entre los 23 y 35 años, antiguas feministas, ex presas políticas, dirigentes sociales, jefas de ONG y luchadoras por los derechos sexuales y reproductivos.

En este país no existe el aborto terapéutico y se negó, tras el golpe militar, la distribución de la anticoncepción de emergencia que había admitido el presidente depuesto aquel día de junio que cegó un tenue proceso hacia la democracia.

Palabra de mujer

Las mujeres “hemos peleado por todas las autonomías”, explica Bertha Cáceres, de la Coordinadora de Pueblos Indígenas de Honduras, (COPINH), en una larga entrevista con SEMlac. Bertha es reconocida por las Feministas en Resistencia como una de las más claras dirigentes. De apenas 38 años, con 4 hijos, contó que no tiene descanso ni se subleva.

La entrevista se realiza a la sombra de un árbol al pie de la Corte Suprema de Justicia, donde se analizan los casos de 24 hombres y mujeres encarceladas desde hace semanas. Entre las detenidas figura Alma Leticia Ochoa, feminista de amplia trayectoria, sujeta por medidas cautelares.

Hablamos mientras se lleva a cabo un largo mitin, tras una marcha por una de las grandes avenidas que llevan al aeropuerto y que hoy no fue reprimida, en virtud de la visita de los altos funcionarios de la Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH).

“Tras 53 días, las mujeres estamos teniendo un papel protagónico en la resistencia del pueblo hondureño. Este ha rebasado toda dirigencia y organización y reclamó una lucha clara, enérgica y firme”, señala.

“Antes del golpe nuestros espacios organizativos estaban débiles, no dimensionamos lo que se nos iba a venir, no teníamos conciencia de que los avances que hizo Zelaya ─como energía térmica, avances en el tema agrario, indígena, en la incorporación a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Petrocaribe, píldoras anticonceptivas, salario mínimo─ iban a ser respondidos por una oligarquía agresiva”, reflexiona.

Y recuerda: “se decía de El Salvador y Guatemala, pero aquí no lo sabíamos, que la tutela de las transnacionales gringas son igualmente responsables del golpe y de la represión que se está produciendo”.

“Antes del golpe, los grupos contrarrevolucionarios venezolanos, la mafia cubana de Miami y los halcones de Estados Unidos estuvieron aquí y eso tenemos que decirlo. Este golpe no puede servir a los títeres como Micheletti (el actual presidente de facto)”, añade.

El pueblo hondureño, más que la cuarta urna, lo que quería era una asamblea popular constituyente: popular, democrática y transparente, dando voz a los tradicionalmente excluidos. La preocupación de los sectores oligárquicos es por la consulta popular, y por eso la intención de la dictadura es clara”, afirma.

El día de la instalación del Observatorio, el gobierno de facto anunció la privatización del servicio de agua y se teme que el salario mínimo se reduzca un 50 por ciento. “Zelaya lo había aumentado en un 60 por ciento”, dice a SEMlac la abogada Yadira Minero, jefa del Centro de Mujeres de San Pedro Sula, “pero ni lo recibimos, ni lo gozamos”.

Pero es Cáceres quien nos brinda un panorama de la situación actual. “Si el pueblo no sabía que era eso de tener una nueva constitución, hoy sí que lo entiende”, dice. “Y eso es algo positivo del golpe: hay más conciencia de la necesidad de una reforma agraria integral, de la vigencia de la declaración universal de los derechos de los pueblos indígenas, de los derechos de las mujeres, la despenalización del aborto”, añade.

“Todo eso se tiene que concretizar en una nueva constitución; el tema del agua, por ejemplo, es algo estratégico, debe ser un bien común, un derecho humano inalienable e intransferible, que quede prohibida su privatización... (también) la defensa de nuestra diversidad cultural y la biodiversidad, amenazados por el capitalismo depredador”, prosigue.

Mientras hablamos, los manifestantes corean la canción que escribió Liliana Felipe, argentina afincada en México: “nos tienen miedo porque no tenemos miedo…ellos, sus botas militares, son el atrás, están atrás, nos ven reír, nos ven luchar, son el atrás…”.

Bertha asiente: “No tenemos miedo a plantear que los derechos de las mujeres sean constitucionales; los derechos a expresarnos, a nuestro arte, a nuestra cultura...”

Como el de ella, hemos recogido otros testimonios en pocas horas, con miles de palabras y sentimientos, a lo largo de visitas a organizaciones, con las protagonistas de los días que van y vienen, a veces en jornadas de más de 20 horas.

(...)

Feminicidio aumenta exponencialmente

Durante los primeros días del golpe de Estado en Honduras, los asesinatos de mujeres aumentaron en 60 por ciento. Y existen indicios de que han ocurrido asesinatos colectivos en algunas poblaciones.

Hasta antes del golpe del 28 de junio, la incidencia del feminicidio en el país significó 1,149 homicidios contra mujeres en 2008, con un promedio de 10,000 denuncias anuales de violencia.

Los datos globales sistematizados por organizaciones no gubernamentales de mujeres, publicado en un informe de seguimiento de notas de prensa, contradicen los informes oficiales, que reportaron en el año 2008 un homicidio diario.

“La violencia generalizada contra la población en resistencia, siempre es un riesgo a la integridad de las mujeres y supone innumerables violaciones a los derechos humanos”, dijo en entrevista con SEMlac, Soraya Long, experta en Derechos Humanos y ex integrante del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL).

Explicó que esta situación se da en aquellos países donde crece la delincuencia o se decide institucionalmente la salida de los militares a las calles, caso este último de Honduras.

Un informe preliminar de la violencia contra las mujeres, fue ampliamente discutido el jueves por las integrantes del Observatorio de la Transgresión Feminista. Ellas pusieron a debate las prácticas feministas, la creciente institucionalización y la carrera hacia atrás de la situación de las mujeres.

La situación de Honduras ha puesto al descubierto los límites de la ley, de los mecanismos de la mujer (secretarías y ministerio), de las fiscalías especializadas y de las leyes que se vuelven sólo de papel, reconoció Rocibel Gómez, representante de UNIFEM en Honduras, al entrevistarse con las observadoras.

Sin embargo, la Fiscal para la Mujer, Irma Grisel Amaya, en su entrevista con las observadoras, aseveró que la violencia intrafamiliar y de pareja ha disminuido en las últimas semanas. La hipótesis para esta aparente disminución es que por el toque de queda las mujeres no se acercan a las comisarías a denunciar, o que ocurren cambios en el interior de los hogares.

Lo que sí informó es que en julio fueron asesinadas 51 mujeres, lo que ha sido motivo de preocupación creciente de su despacho, según señaló.

Se sospecha que durante los primeros días de la intervención y la acción de policías y militares en diversos departamentos y ciudades de Honduras hubo por lo menos dos asesinatos colectivos contra las mujeres: en uno se encontraron los cuerpos de cuatro mujeres ejecutadas y en el otro, seis mujeres asesinadas.

No existe en esa fiscalía, dijo, información contundente. Y ante las preguntas de las asistentes a la entrevista, la fiscal reconoció que hay pocas denuncias documentadas. Argumento que habla del caos en que cayó el régimen de facto.

El régimen de facto ha vuelto inoperante al Instituto Nacional de la Mujer (INAM), que era considerado un logro importante de las luchas de las mujeres hondureñas. Las feministas intentaron defender sus fueros y recibieron como respuesta, el 14 de julio, la represión policial.
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Artemisa Noticias/Semlac